Desde la Torre por Víctor J. Sanz

Desde la Torre por Víctor J. Sanz

Titulo del libro: Desde la Torre

Autor: Víctor J. Sanz

Número de páginas: 180 páginas

Fecha de lanzamiento: December 16, 2013

Editor: Víctor J. Sanz

Víctor J. Sanz con Desde la Torre

Desde la Torre por Víctor J. Sanz fue vendido por EUR 3,15 cada copia. El libro publicado por Víctor J. Sanz. Contiene 180 el número de páginas.. Regístrese ahora para tener acceso a miles de libros disponibles para su descarga gratuita. El registro fue libre.

DESDE LA TORRE se divisan 15 relatos a la deriva que se adentran en mundos pasados, presentes y futuros, en los que habitan misteriosos mercaderes, peculiares cocineros, genios de la pintura, asesinos en serie, viajeros en el tiempo, curas con bajas, bajísimas pasiones; emigrantes de corazón, escritores de vocación, o verdugos de profesión, entre otros.

INICIO DE "HOLOFERNES EN ROJO Y NEGRO":

«París, 1840. Era una noche del mes de julio, calurosa y despejada. Los hilos de luz de una luna llena se tendían resplandecientes sobre las calles de París. Una suave brisa cálida hacía chirriar, de cuando en cuando, las contraventanas de madera del último piso del número 13 del Bulevar Saint Michel. Emile Ronsard recorría una y otra vez el pasillo. Los nervios le dominaban por completo, haciéndole sentir algo incómodo.

Apenas habían pasado un par de horas desde que el médico acudiera a su llamada, una llamada angustiada, primeriza. Emile recordaba con sonrojo cómo asombró al médico que su propia respiración fuera más agitada que el jadeo del sirviente que había ido a la carrera a sacarle de la cama.

Hacía diez minutos que habían cesado las idas y venidas con cestos de toallas y baldes de agua caliente. El pasillo se había quedado desierto. Ya estaba todo a punto, pero...»


INICIO DE "ANTES DE ENTREGARME":

«El primero de todos casi no manchó nada. Cosa que agradecí enormemente, pues de otra manera no hubiera podido dedicarme a esto. Al principio uno no soporta muy bien ni la sangre ni el resto de fluidos corporales.

Elegí el jardín para su descanso. ¿Qué mejor sitio puede uno escoger para dar descanso eterno a su primer invitado? El jardín está bien. Es tranquilo, está fuera de miradas extrañas y curiosas, y además, está cerca. Las primeras obras siempre conservan un significado especial para su autor, y hay quien, como yo, prefiere tenerlas cerca para poder disfrutarlas. Y el jardín era un muy buen sitio para ello. Sobre él crece hermoso un altísimo y vigoroso álamo que se cimbrea elegante los días de viento.

Cuando le conocí me di cuenta enseguida, era un tipo muy inteligente, tenía que invitarlo a mi sótano cuánto antes. Él era el estudiante más brillante de la universidad. Reconocido por catedráticos, perseguido por las más importantes empresas, y criticado y admirado respectivamente por los mejores y por los peores estudiantes. Poseía una capacidad intelectual no ya por encima de la media, sino por encima de la media de entre los que sobresalían de la media. Era realmente brillante. Inicié las maniobras de acercamiento entrando a formar parte de»


INICIO DE "RECETA DE FAMILIA":

El médico dijo que no se esforzara en hablar, que sería peor, que aquella enfermedad no tendría piedad ni de su fortaleza ni de su juventud, pero él se empeñó. Tenía en los ojos un brillo especial, que denunciaba miedo y anunciaba muerte. Sus manos temblaban con ritmo desacompasado, como su corazón. Hasta la luz de la mesilla parecía lucir de un modo extraño, indeciso, como si supiera, como si presintiera. Las últimas pastillas que había tomado le estaban haciendo efecto. Se le veía algo más animado, un poco más fuerte, un poco más despierto, más lúcido también. Entonces, siguió su discurso.

Hijo mío, hay algo que quiero explicarte, que tengo la obligación de explicarte. He de darme prisa, pues pronto me he de marchar. —Tomó aire y continuó— Cuando era pequeño me sentaba a observar cómo trabajaba tu abuelo. Los dos en silencio, él en silencio, yo en silencio. Hay ocasiones en que no hacen falta palabras entre un padre y un hijo. Un padre puede enseñar en silencio a un hijo casi todo lo que éste pueda aprender de aquél en silencio. Una fría mañana de invierno, aprovechando un descanso, le hice una pregunta, le pregunté por qué era cocinero, siendo más interesantes a los ojos de un niño las profesiones de bombero, astronauta o futbolista. Aquella pregunta le dejó sin las pocas palabras que solía tener. Me miró y acabó por...